El Voley Playa
Los orígenes de este deporte están íntimamente unidos a los del Voleibol, siendo una vertiente natural del mismo, y desarrollándose casi a la par. Al parecer los primeros en jugar al Voley en la playa fueron los californianos y los hawaianos en los años 20. Sin embargo los primeros torneos se jugaron en las playas de Francia a partir de 1935 (antes incluso de la creación de la Federación Francesa de Voleibol). En Brasil se organizó el I Campeonato sobre Arena de Voleibol en 1941, instalándose canchas permanentes en las playas de Copacabana, Ipanema y Leblón.
En España este deporte se introdujo en las playas catalanas en la década de los 70, gracias a los turistas franceses. En 1988 se organizan los primeros torneos, y es en ésta década cuando el
deporte se profesionaliza.
En el año 1994 Samaranch asiste a un campeonato en Brasil y unos meses más tarde se convierte en deporte olímpico. En Atlanta 1996 se realiza la primera competición de Voley Playa olímpico... y son
Bosma y Herrera en Atenas 2004 los primeros españoles en lograr medalla olímpica.
Durante los juegos de Atenas el Voley Playa se convirtió en uno de los deportes más vistos, un partido bajo el sol, animado con música, abarrotado de público tomando el sol y animando, con cuerpos esculturales moviéndose con rapidez y agilidad sobre la arena han convertido a este deporte en un auténtico espectáculo para contrarrestar el calor veraniego.
Las imágenes de la galería necesitan por lo menos la versión de Flash 9.0.28.
Por favor instale FlashPlayer.
Tiene dos características que lo hacen muy popular:
- Es un deporte que puede practicar casi todo el mundo aunque no se tengan unas características físicas especiales (lógicamente se necesitan unas cualidades muy específicas para practicarlo con
éxito).
- Su práctica lleva unido un aspecto lúdico muy importante, que hace que sea atrayente para el practicante.
Pero cuando hablamos de beach-voley de competición (como de cualquier deporte realizado a alto nivel) se requiere tener unas cualidades muy concretas. Si analizamos con detalle el juego, nos encontramos con una serie de factores que hacen que su práctica sea muy específica y muy distinta a la mayoría de deportes, incluso al voley pista:
El terreno de juego:
A diferencia de la mayoría de deportes, ya sean de equipo o individuales, nos encontramos con un terreno de juego en el que no es fácil jugar. La arena sobre la que pisan los jugadores es un terreno inestable, muy blando y, el hecho de jugar en arena hace que los desplazamientos y cualquier acción realizada (bloqueo, remate, etc.) requieran un esfuerzo mayor que si lo hiciésemos en cualquier otra superficie más dura como parquet, material sintético, etc. Esto repercutirá de manera especial en las cualidades físicas que hay que trabajar prestando una especial atención a la resistencia específica. No es difícil ver jugadores de voley pista que en verano juegan torneos en la playa y, pese a ser excelentes jugadores, debido a la especificidad de su entrenamiento, suelen tener dificultades cuando los partidos se alargan o se juegan varios partidos seguidos.
Además, la arena es una superficie más inestable que una superficie dura con lo que el aspecto propioceptivo adquiere un papel fundamental al tener que realizar un reequilibrio constante del cuerpo del jugador. En un terreno duro sabemos que el apoyo siempre será el mismo y se puede automatizar mucho más el gesto, en cambio en la arena, antes de un remate (o cualquier otra acción) el jugador se puede encontrar la zona más o menos dura, haber un agujero en uno de los dos apoyos, etc., por eso el jugador tiene que adaptar constantemente su posición al terreno que se vaya encontrando.
Si además de ser más costosos los desplazamientos, observamos las medidas del terreno de juego, vemos que tiene una superficie de 64 m² (8x8 metros) lo que significa que cada jugador debe cubrir 32 m². Si lo comparamos con el voley pista, vemos que la superficie a cubrir es de 81 m² (9x9 metros) y lo que le corresponde a cada jugador es algo menos de la mitad de superficie: 13,5 m². Con esto queremos mostrar que las condiciones a trabajar difieren bastante en las dos especialidades.
Uno de los aspectos que deberá tener en cuenta el jugador de playa en su entrenamiento es que sus desplazamientos van a ser más largos y constantes que los que se hacen en pista (además de verse dificultados por un terreno más blando), teniendo que realizar un entrenamiento más específico en cuanto a la resistencia muscular.
Número de jugadores:
Que el número de jugadores sea de dos por equipo es muy "bonito" para el jugador ya que en cada acción de su equipo toca el balón, pero eso implica en cada acción tiene que intervenir, desplazarse, bloquear, colocar, rematar, etc., con lo que no tiene momentos de descanso como puede suceder en deportes donde hay más jugadores en un equipo y que se puede pasar más o menos desapercibido en ciertos momentos del juego en los que el jugador esté un poco cansado. Esto implica que en todos los puntos las acciones son muy intensas y no hay momentos de descanso para el jugador en el terreno de juego.
Tanteo:
Otro aspecto que le añade dificultad al juego y que hace que tengan que acentuar el trabajo de resistencia muscular es la puntuación. Se disputan tres sets al mejor de 21 (excepto el tercero que es al mejor de 15) teniendo que vencer por dos puntos de diferencia. El tener que llegar a 21 puntos hace que los sets sean largos y que si el jugador no está bien preparado la fatiga muscular pueda cebarse en él. Además, con la igualdad que hay entre las parejas, no es difícil ver sets que se alarguen a más de 21 puntos. Hay que tener en cuenta que hay partidos que pueden tener más de una hora de duración, aunque lo normal es que estén alrededor de los 40 minutos.
Condiciones climáticas:
Otro factor fundamental son las condiciones climáticas. Ahora no entraremos a valorar el viento, que va a repercutir en las acciones técnicas de los jugadores, en función de hacia donde sople o con la fuerza que lo haga. Lo que hay que tener en cuenta para el entrenamiento es otro elemento básico: el sol y las elevadas temperaturas. Los jugadores, por si no tenían suficiente con todo lo que hemos citado anteriormente van a desarrollar su actividad con unas temperaturas muy elevadas lo que acelerará la fatiga del jugador.
Por todo ello va a ser muy importante que los jugadores de voley playa tengan en cuenta todos estos factores para programar su entrenamiento.
En este artículo no valoramos como se deben trabajar las diferentes cualidades físicas, ya que dependerá de muchos factores, pero lo ideal será que siempre que se pueda se haga de manera integrada, es decir, que si hay que hacer un entrenamiento del tipo que sea, anaeróbico láctico, aláctico, etc., el jugador lo haga en la playa realizando acciones de juego real (o lo más parecido a lo que se encontrará en un partido), ya que de este modo estamos desarrollando estas cualidades físicas de manera muy específica. Como es normal, habrá entrenamientos que deberán hacerse de otro modo, en gimnasio, etc., pero deberemos intentar que sean los menos posibles. También, en función del momento de la temporada se variarán estos porcentajes de entrenamiento, cobrando más importancia el entrenamiento integrado en la arena cuanto más cerca estemos de la competición.
Fuente: http://www.entrenamientos.org/Article44.html
